Para mis amigas:


En honor a este día que es festejado por muchas quiero dedicar esta sección a aquellas amigas que son a prueba de fuego, que son mas fieles que un hermano, y que son una fuente de vida. 

“Quien encuentra un amigo fiel, encuentra un tesoro.”

He tenido la gran bendición de contar con personas tan increíbles en mi vida. Son mis amigas. Les digo bendición porque estoy cien por ciento segura que Dios nos unió; para reír, para darnos consejos, para abrazarnos cuando lloramos, para celebrar los triunfos y acontecimientos que hemos vivido. Y podemos ver que Dios ama la amistad. El dio su vida por sus amigos y podemos dar gracias a Dios por este atributo de amistad que nos dio a cada uno de nosotros. Estoy segura que a Él le place ver que tenemos amistades por las cuales también daríamos nuestra vida. “Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos.”‭‭ Juan‬ ‭15:12-13‬ ‭NTV‬

“Para alegrar el corazón, buenos perfumes; para endulzar el alma, un consejo de amigos.” ‭‭Proverbios‬ ‭27:9‬ ‭DHH‬‬

Dicen los científicos que hay 50% mas probabilidad de sobrevivir a este mundo al lado de buenos amigos. Sir Francis Bacon dijo alguna vez que “la amistad duplica las alegrías, y divide las angustias por la mitad.” Los amigos leales son mejor que un hermano, ¿y como podemos vivir esta vida sin una amistad como esta? 

Y por eso a mis amigas;

Gracias por el consejo honesto que me diste sabiendo que a veces decir la verdad, no es tan fácil. 

Gracias por escuchar las quejas las frustraciones y sentirte igual de triste que yo.

Gracias por atender nuestra amistad cuando a veces yo no la atendía.

Gracias por animarme cuando mas lo necesitaba.

Gracias por celebrar cada acontecimiento de mi vida como si fuera el tuyo.

Gracias porque era mas fácil para las dos quedarme donde estaba y sin embargo te despediste con lágrimas en tus ojos sabiendo que lo mejor estaba en el siguiente capítulo. 

Y mas que nada, gracias por ser siempre fiel. 

Una amistad leal y duradera se tiene que cuidar. Dice un dicho, “algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.” Una amistad se fomenta. Una amistad requiere de nuestro tiempo, de nuestra confianza. Para tener un gran amigo también hay que serlo. Así que en este día, si te encuentras dandole gracias a tu amiga por gran amistad o quiza te has dado cuenta que tienes una amistad un poco descuidada, te invito a que vayamos siendo esas amigas que hacen que la vida sea mas fácil de vivir, hacen que todos volteen en el restaurante por las risas que aturden, y hacen que este día del amor y la amistad sea de nuestros favoritos. 

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La mamá de Esaú y Jacob

La historia de Esaú y Jacob es una historia de la biblia muy conocida y relatada. Dos hijos que son mellizos que desde el vientre peleaban y Dios le dice a la madre(Rebeca) que serían dos naciones rivales, que una sería mas fuerte que la otra y…que el mayor serviría al menor.  Ahora, quiero que recuerdes esa profecía que Rebeca había recibido, mas adelante la veremos. Si seguimos con la historia, el padre(Isaac), está ya anciano y quiere dar su bendición a su hijo mayor(Esaú) antes de morir. Rebeca escucha todo esto y siente un cierto celo que la hace decidir engañar a su esposo haciendo que Jacob, quien era el menor, se hiciera pasar como Esaú para que pudiera recibir la bendición. Ahora, hay que ver que esto era muy común para los primogénitos, ser bendecidos por sus padres. Si leemos el capítulo 25 de Génesis podemos darnos cuenta que Isaac era mas apegado a su hijo mayor, Esaú, y Rebeca era mas apegada a su hijo menor, Jacob. 
Pudo haber sido una manera en que Rebeca quería que su hijo menor fuera bendecido y también quiza que no fuera menospreciado, porque nos podemos dar cuenta que los mellizos eran muy diferentes. Simplemente sus intereses y habilidades se daban en diferentes cosas y por eso Esaú se podía relacionar a su papá y Jacob con su mamá. Pero Rebeca decide engañar a su propio esposo para que uno de sus hijos (que oye, Esaú también es su hijo) recibiera la bendición que no era para él. Wow. No sé cuantas veces he escuchado o leído esta historia, pero cada vez me hace enojar. Ahora que tengo dos hijos puedo ver como la manera de expresar mi amor a ellos si puede ser diferente, es el mismo amor, pero se expresa diferente porque por ejemplo, Alessandra es mas apegada a mamá y Leo es más independiente. A veces tengo que ser yo la que abraza a Leo y le dice que lo amo y Alessandra al contrario, siempre quiere estar conmigo y es mas cariñosa. Pero pensar que un día haría lo que hizo Rebeca realmente me parte el corazón. 
Estoy segura que su intención no fue mala, quería lo mejor para su hijo. Y veo que muchas veces como mamá hacemos esto. Pensamos que hacemos lo mejor para nuestros hijos al dejarlos tener libertad de salir a donde quiera, o no ponerles límites o sobreprotegerlos. Y que triste. Porque como Jacob, él tuvo que huir. Tuvo que escapar y estar lejos de su familia. La familia de Rebeca se desintegro a causa de esto. 
¿Recuerdas la profecía que recibió Rebeca? Dios nos conoce perfectamente. Dios conoce nuestros planes, nuestro futuro. Dios sabía lo que iba pasar un día con Jacob. Que triste pensar que esta profecía le debió haber traído paz a Rebeca al pensar que su hijo menor no iba a recibir la bendición del padre. Que triste pensar que Rebeca no pudo creer que a pesar de que Esaú recibiera la bendición del papá en vez de Jacob, que aun así, Dios iba cumplir Su propósito en Jacob. Yo no quisiera ser así. Yo quisiera creer que Dios va hacer cosas mas grandes en la vida de mis hijos. No quisiera tratar de hacer las cosas por mis propias fuerzas. 

Las buenas noticias son que, a pesar de todo lo que pasó, el plan de Dios si se cumplió en la vida de Jacob. No fue cuando recibio la “bendición” del primogénito, fue en el tiempo de Dios. Y hasta este día Dios se dice el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Lo prometido se cumplió. Dios cumple sus promesas. Que esto nos despierte. Dios quiere hacer cosas grandes en nuestros hijos, pero no cometamos el error que comete Rebeca. Seamos sabias y guiadas por Dios para ser buenas mamás.

Soy mamá, pero también soy esposa


Me enorgullece decir que soy mamá. Creo que es porque siento que soy buena en eso. Me encanta estar actualizandome en todas las cosas nuevas que hay para niños pequeños y leer todo lo que pueda acerca de su desarrollo e inteligencia, sin mencionar que tengo dos pequeños. Asi que me siento confiada cuando se trata de hablar de cosas de mamá. Ahora, debo admitir que no siempre soy la mejor que puedo ser como esposa. Creo que es fácil dejar como segundo lugar mi rol de esposa porque es fácil pensar que como somos dos adultos que entendemos que tener hijos absorbe la mayoría del tiempo “mmm pues después platicamos y después nos actualizamos.” Pero he comprendido que tan grande error es. Nuestro matrimonio es el vínculo mas grande e importante de nuestra casa y no se puede descuidar. Mi esposo debe ser mi número 1. Claro que es justificable que las primeras semanas, si no es que los primeros meses de tener un bebé nuevo en casa la prioridad sea el bebé…y dormir. (Lo entiendo, no salí de mi casa los primeros tres meses del nacimiento de Leo, y tampoco salí de mis pijamas). Pero hay que recordar que antes de ser mamá, también fuimos esposas. Antes de ser una gran mamá también fuiste una gran esposa, y puedes seguir siendo.
 Ojalá y pudiera decirte que mi esposo y yo tenemos citas semanales para pasar tiempo a solas, pero simplemente en esta temporada de nuestra vida eso es casi imposible. Lo que si he aprendido es hacer esos pequeños momentos en los que podemos estar “solos”(osea que los niños están dormidos o están con los abuelos mientras estamos con el ministerio) de calidad. Ser intencional en demostrarle a tu esposo por esas cortas horas lo mucho que lo amas, y lo mucho que disfrutas estar con él. No siempre tienen que ser esas citas a cenar, pero una pequeña notita que dice “te amo” o su comida favorita cuando llega cansado del trabajo. Él también necesita a su esposa, aunque a veces sea tan fácil estar en modo mamá. 

Ana y Filipenses 4:6

Todas hemos pasado por momentos difíciles en nuestras vidas. Momentos que recuerdas y piensas “como salí de esto”. Momentos en los que estuviste mas cerca de Dios y de los que saliste siendo una mujer diferente. Una mujer mas fuerte y un diamante mas pulido. 

Me he tatuado en mi corazón el versículo Filipenses 4:6 “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho.” 

Siempre que me he encontrado con cargas tan difíciles en las que quiero rendirme recuerdo este versículo. Es fácil recordarlo, pero no es tan fácil hacerlo, especialmente cuando estás mas desanimada que nunca. Y mientras meditaba en ese versículo me acordé de la historia de Ana, la madre de Samuel.  

Ana era esposa de Elcana, pero también Elcana tenía otra esposa, Penina.  Penina si había concebido hijos pero Ana no había podido.  Cada año, Elcana iba al tabernáculo a dar sacrificios a Dios y cuando estas dos mujeres se topaban, Penina se burlaba de Ana y Ana se entristecía al punto de llorar y no querer comer nada. “Año tras año sucedía lo mismo, Penina se burlaba de Ana mientras iban al tabernáculo. En cada ocasión, Ana terminaba llorando y ni siquiera quería comer.” ‭‭1 Samuel‬ ‭1:7‬ ‭NTV‬‬

Me identifico tanto cuando leo este versículo, porque los momentos que fueron muy difíciles para mi, lo primero que hacía era llorar y acostarme en mi cama sin comer y sin ganas de hacer absolutamente nada.  Y si soy completamente honesta lo último que quería hacer era orar. 

Ahora Ana pasaba por esto mismo CADA año, pero lo que me llamó la atención fue como cambió todo después de que hizo esa famosa oración. “Una vez, después de comer lo que fue ofrecido como sacrificio en Silo, Ana se levantó y fue a orar.” ‭‭1 Samuel‬ ‭1:9‬a ‭NTV‬‬

Ana decidió tomar otra alternativa a solo desanimarse y decidió orar y entregar todas sus angustias a Dios. Mientras derramaba su alma en el altar Elí se molesta porque piensa que está borracha al verla mover sus labios pero no escuchar palabras salir de ella.  

Esto me hace pensar en una Ana que estaba tan dolida y tan angustiada que apenas podía abrir su boca. Quiza no tenía ganas de orar, pero creyó y confió en Dios y lo hizo. Quiza su cuerpo solo quería derrumbarse en una cama para llorar, pero ella peleó contra ese sentimiento y se paró en el altar para orarle a Dios. 

Después de esta oración todas sabemos lo que sucede. Dios quita esta angustia de Ana porque le concede tener un hijo, Samuel.  Esa oración y esa decisión de no derrumbarse y de levantarse en oración le dio un Samuel.

Te animo a tomar una alternativa que trae la mejor solución, y es rendirle todo a Dios. Entregárselo en oración. Puede que cambie tu situación de angustía a un Samuel. 


Elisa lloraba desesperada pidiendo su lápiz que su compañero Pancho le había quitado. “¡Maestra me quitó mi lápiz!” Es lo que escuchaba una y otra vez y mientras trataba de explicar el trabajo a otro alumno rápidamente para poder ayudar a Elisa.  Gerardo ya se había adelantado porque cuando subí la mirada y había notado que ya no se escuchaban los gritos, Elisa sostenía su lápiz felizmente. Obviamente esto causó que Pancho comenzara a llorar por el lápiz que no era suyo a lo cual Gerardo respondió de la manera mas bonita y desinteresada que haya visto. Fue hacia su lugar y le dio su lápiz. 

Quiza no sea la historia mas dulce que has escuchado, pero cuando dificilmente habías visto mejoría en Gerardo y ver que suceda algo así, es como el mayor logro de tu vida. 

Dios me ha bendecido con un trabajo que amo. Un trabajo que me permite pasar un poco de tiempo con niños pequeños.  He aprendido tantas cosas y he entendido la responsabilidad que cada padre tiene en casa porque todo se refleja en la escuela.

Te cuento esta pequeña historia porque la vida de este pequeño ha sido difícil y por eso muchas de las cosas que vivió lamentablemente ahora se ven reflejadas en la escuela, al aprender al igual que convivir con sus compañeros.  Es increíble ver como cada cosita negativa que un niño vive, se viene reflejado en la escuela y lo perjudica en todas sus actividades.  Mis hijos aun no van a la escuela, pero creeme que he pensado tanto en mi responsabilidad como madre y como guía de mis hijos. 

Mateo 21:15-16, habla de los niños en la iglesia que comienzan a gritar “alaben a Dios”, y como los líderes se enojaron y le reclamaron a Jesús que hicieran esto porque se podría decir que los niños no estaban 100% maduros o conscientes de lo que estaba pasando y lo que gritaban.  Jesús al contrario, responde que “[Dios], de la boca de los niños perfeccionaste la alabanza.” Los niños confían y creen ciegamente.  Y por eso Dios siempre nos dice que seamos como niños.  Aprenden como esponjas lo que les enseñamos.  Si un niño absorbe solo contiendas o rechazo en casa, no va poder reflejar amor o cariño.  Si enseñamos a nuestros pequeños del amor de Dios, y tenemos un hogar lleno de paz y armonía, esos niños reflejarán solo cosas buenas en donde quiera que estén.  Deutoronomio 6:7 nos dice que debemos instruír en todo momento, al levantarnos, al acostarnos, ¿porque?  Por que es así de importante.  Se vuelve un estilo de vida para ellos y se hace parte de ellos. 

Nunca menospreciemos la responsabilidad que tenemos como madres.  Dios nos ha dado la herencia mas hermosa que es tener hijos, y ahora nos toca ser madres que instruyen que aman y enseñan a sus hijos a estar llenos del amor de Dios y así brillan donde quiera que estén.

Aún es tiempo…


Esperando a que mi esposo saliera del trabajo, me puse a ver una predicación de Joyce Meyer.  Todavía ni empezaba a predicar cuando empecé a preguntarle a mi esposo que cómo alguien puede llegar a ser como ella.  Le decía “es que como puedo ser así, como le hago para predicar así. ¿Que tengo que hacer?  ¿¡Que estoy haciendo con mi vida?!” Ya sabes, empiezas con una pregunta y terminas cuestionando toda tu vida y si en realidad has hecho algo con tu vida. Ya te la sabes, eso de ser mujer.  

  Pero rápido mis pensamientos y mil preguntas se callaron cuando recordé la vida de Jesús cuando caminó esta tierra.  El ministerio de Jesús duró alrededor de tres años. Tres años solamente.  Mi hijo Leo va a cumplir tres años en diciembre y siento como si apenas ayer nació.  Obviamente Jesús vivió una vida llena de Dios, pero en realidad solo tenemos los acontecimientos que sucedieron durante esos tres años que pasó también junto a sus discipulos.  Esos tres años fueron suficientes para ver lo grandioso que es Dios, lo amoroso que es Dios y que no queremos vivir nuestra vida sin Él.   

Es fácil pensar que nuestros mejores años ya pasaron.  Es fácil pensar que el tiempo para servir en la iglesia ya pasó o el tiempo de que ese llamado que sentíamos tan vivo dentro de nosotros se apagó.  ¡Tengo dos hijos pequeños! ¿De donde quieres que saque tiempo para hacer algo mas?  No se ha acabado el tiempo.  El ministerio público de Jesús duró tan solo tres años. Y fue suficiente. Y como lo leí una vez, la vida de Jesús tuvo años ocultos, los cuales no conocemos.  Años de ayuno, de oración, de aprendizaje.  Años que lo prepararon para esos grandes años en los cuales impactó tantas vidas.  Esta temporada que estás viviendo no es para ser menospreciada.  Aún es tiempo, aún sigue tu llamado, no corras, camina, respira, disfruta lo que estás viviendo porque ciertamente ese día llegará.  Su tiempo, yo espero y estoy lista. 

Dios consolador

El ser mamá de dos hermosas criaturas abre tus ojos a un mundo que pareciera totalmente nuevo. Cada día con ellos te da tantas enseñanzas que parecen tan sencillas pero son tan importantes. 

Mis hijos estan en una edad en la que estan descubriendo las actividades que sus cuerpos los dejan hacer y esto implica que hay bastantes caídas o golpes.  Me he fijado que cuando pasan cualquiera de estas dos cosas por mas MÍNIMAS que sean, ellos corren a mamá o papá para recibir consuelo o una simple caricia de que todo está bien.  Me asombra ver como al ellos recibir este consuelo hace que su dolor o miedo desaparezca.  Puede ser un golpe fuerte o puede ser un pequeño golpe pero al ellos recibir ese consuelo de mamá o papá parecen estar como nuevos. Parece como si fueran curados al instante y pueden seguir con su actividad como si nada hubiera pasado. 
Esto me recuerda tanto a Dios.  Dios anhela ese tipo de relación con nosotras, sus hijas.  Pasemos lo que pasemos, sea grande o pequeño, a Él le interesa que nosotros lo veamos a Él como el consuelo y padre a quien corremos.  Así como parece que nosotras tuvieramos superpoderes para “curar” a nuestros hijos, Dios sí tiene superpoderes que hacen que cualquier problema o carga desaparezca. Mateo 11:29-30 “Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana.” Dios nos brinda ese descanso que necesitamos y si tan solo vamos con Él así como nuestros hijos vienen con nosotros, podremos descansar. 
Y por último en Job 34:21 dice, “Porque sus ojos (Dios) están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos.”  Así como tú observas cada paso que da tu hijo y cuidas su caminar y estás lista para ayudarlo cuando caiga, así Dios ve cada paso que nosotras damos.  Hay que recordar que Dios anhela una relación profunda con cada uno de sus hijos y Él está atento en cada cosa que vivímos. Por más mínima que parezca nuestra situación, Dios es un padre que está con sus brazos abiertos listo para abrazarnos y alentarnos.