Mayo

Este es el último mes de mi embarazo y el mes en el que al fin te podremos conocer. Desde la primera cita con mi doctor me enseñaste tantas cosas. Esa primera cita nos dimos cuenta que eras un bebé “sunrise” o para entenderlo mejor, “twinless twin.” El doctor se emocionó tanto preguntándome si en la familia existían gemelos, pero solo tú habías logrado vivir y seguir creciendo. Pareciera que solo fue una vaga memoria porque cada vez que volvimos a ver un ultrasonido eras sólo tú. Y aunque la idea de dos parecía tan loca no podía dejar de pensar en el ‘que hubiera’. Pero más que nada en el que tú lograste vivir. En medio de una temporada que pareciera muerta (espiritualmente hablando) llegaste con todas las fuerzas y ganas de vivir. Dios hablándome que por más que a mis ojos físicos las cosas se vieran secas, Él había hablado vida y la seguía formando cada día en estos últimos meses a pesar de lo que ocurría afuera.

Decir que estos meses han sido fáciles sería una mentira. Hay dolor cuando una persona te decepciona, pero realmente te rompen el corazón cuando se trata de personas que representan lo contrario. Y tener que sobrellevar ese tipo de decepción es una cosa, pero tener que sobrellevarla porque llevas un ser vivo en tu vientre y eres completamente responsable de esa personita y todo lo que sientes siente, es otra totalmente diferente. Y los más frustrante podría decir que es el hecho que no tenemos un plan concreto y todo averiguado antes de que llegue nuestro bebé. Esta temporada sigue siendo un misterio y no sabemos que dirección va a tomar. Pero esta vez no nos toma desprevenidos. Han habido decepciones pasadas en las que hubiera querido ser mas fuerte, ser ayuda idónea para mi esposo, no quejarme tanto, y esta vez ha sido la oportunidad de sacar esas cualidades. Y aunque este tipo de cosas no se disfrutan vivir y no las deseo jamás, han sido la mejor escuela y han madurado tantas cosas dentro de mí en una magnitud que ninguna otra cosa lo hubiera logrado. Han formado un corazón sensible y empático y han creado un anhelo por demostrar el amor de Dios en cualquier circunstancia y a pesar de que no tenemos ni somos absolutamente nada. Dios ha sido bueno en TODAS las temporadas de mi vida, y nunca sé como es que salimos de cada temporada difícil pero sí que siempre salimos. Nos rodea de personas tan especiales con un amor por nuestra familia que pareciera de sangre. Y gracias al amor y amistad de esas personas nos recuerdan que no estamos solos, y que a pesar de que somos imperfectos y nos cuestionamos si somos culpables de muchas cosas, ellos nos siguen amando sin condición. Alivianan nuestras cargas porque nos ayudan a sostenerla. Y ese es el verdadero amor, aquel que da la vida por sus amigos.

Por ahora estamos viviendo cada día tratando de ser las mejores personas que podemos ser. Y aunque el futuro a veces nos da miedo, nos aferramos a creer en el Dios que ha estado con nosotros en cada momento y tratamos de no desperdiciar cada día que nos da. Y no puedo esperar a sostener a mi bebé en mis brazos y comenzar una nueva aventura como familia de 5. Estoy emocionada por todo lo nuevo que viviremos y las memorias que vamos a crear como familia.

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La lengua

¿!Que poder puede tener algo que parece tan pequeño y tan inofensivo!? Pero es la realidad. La Biblia nos lo recuerda y nos advierte de tener cuidado de este miembro tan pequeño. Santiago 3:5 compara lo que sale de nuestra boca como una chispa que puede incendiar un gran bosque. Y si han visto o vivido un incendio en vida real, saben lo feroces que se convierten esos incendios y lo imparables que a veces son. Y siempre comienzan de una pequeña e indefensa chispa.

¿Por que la compara a una chispa?

Mi hijo Leo tiene 4 años y ya va a preescolar. Hay días que cuando regresa de la escuela solo está repitiendo cosas que no son de mi agrado y que estoy segura que escucho de alguno de sus compañeros. Se me hace tan increíble que con tanta facilidad recuerde y repita esas cosas que escuchó. Pareciera que solo va a la escuela a contagiarse de los malos hábitos de sus compañeritos en vez de que se le pegue lo bueno. Pero es el ejemplo perfecto de lo que dice este versículo, es mucho mas fácil contagiar y contagiarse de la crítica o burla que contagiarse de lo bueno. Asi como es mas fácil recordar la queja que se hacía de alguien que lo bueno que se dijo de esa misma persona.

Tan importante lo que decimos y me recuerda a la historia de la higuera que Jesús maldice en Mateo 21. La higuera tenía hojas verdes y si sabes un poco sobre las higueras, sabes que cuando salen sus hojas siempre sale higos junto con ellas. Así que Jesús ve esta higuera con sus hojas verdes y automáticamente va por el supuesto higo que debía estar ahí, pero no hay nada de fruto. Y lamentablemente muchas estamos así. Nos vemos lindas, guapas, maquilladas, perfumadas, parece que tenemos un gran círculo social cuando en realidad estamos secas por dentro y cuando abrimos nuestra boca y hablamos sale pura pudrición. Que feo ser asi como la higuera sin fruto. No sirve de nada, esta de oquis. Debemos tener cuidado de ser contagiadas de esto, pero mucho mas ser las que contagian y causan un incendio tan grande de lo que decimos.

Dios, no me dejes en mi comodidad

¿Quienes de nosotras no quisieramos vivir una vida en una eterna comodidad? Poder disfrutar de nuestro hogar, nuestra familia, nuestra economía sin tener que preocuparnos por problemas y cosas inesperadas de esas que no te dejan dormir. Pero la realidad de las cosas es que la vida no siempre pinta de ese color. Hay temporadas muy incómodas; ya sean de sufrimiento, dudas, abandono, problemas económicos, problemas de salud. Sin embargo estas temporadas son clave para aprender tantas cosas. Si no fuera por estas temporadas, no conociéramos al Dios que suple milagrosamente, o al Dios que sana un diagnóstico sin esperanza o hasta un Dios que simplemente quiere recordarte que te ama incondicionalmente. ¿Como vamos a conocer al Dios que hizo llover maná del cielo si nunca nos ha faltado maná?

Gracias a estas incomodidades me he enamorado de un Dios del que había leído y había escuchado, pero jamás había vivido. Escuchar testimonios poderosos de esos que te dejan la piel chinita te animan y te llenan de alegría, pero cuando tú eres la que está contando el testimonio, eso si no se puede poner ni en palabras. De repente eres la única persona en el mundo y eres cautivada por un Dios que es tan inmenso y poderoso, pero tan tierno y detallista que piensa en tí y te muestra un lado de Él que jamás habías conocido.

Si no fuera por estos momentos de los cuales honestamente casi siempre me quejo, no tendría ni la mitad de las enseñanzas que he aprendido. Gracias a la incomodidad, he buscado sin cesar los versículos y promesas a los que me aferro cuando no veo la solución. Gracias a la incomodidad, mis oídos se han afinado a escuchar las necesidades de los demás. Estas incomodidades han sido enseñanzas que ningun libro o persona jamás me darán. Y le doy gracias a Dios por estas temporadas por que si no fuera por ellas, viviría en una burbuja sorda a las necesidades de los demás y sin el conocimiento que necesito para llegar a las etapas siguientes de mi vida.

It takes a village to raise a child

¿Que impotencia sientes al saber que otro adolescente acaba de terminar con su vida? Ahora, ¿que impotencia sientes al saber que fue a causa del bullying?

Tristemente es la realidad. Y tristemente el número de jóvenes que hacen esto va incrementando. Esto nos debe alertar. Nos debe prender una alarma interna de qué está pasando con nuestros hijos. Y con esto hay dos preguntas que deberíamos de hacernos. ¿Es mi hijo el acosador? O, ¿es mi hijo el acosado?

Vamos con la primera pregunta. Debemos estar alerta hacia los comportamientos de nuestros hijos. Muchísimas cosas pueden activar estás características de un bully en nuestros hijos. El no respetar autoridades comienza desde una temprana edad, y es vital poder establecer ese respeto hacia sus autoridades desde siempre. Es triste ver que en ocasiones los maestros alertan a madres de familia sobre estas características para poder lograr corregirlo pero las mamás, en vez de trabajar como equipo junto con el maestro, toman esto como ofensa y se ciegan ante la idea que su hijo pudiera actuar así, y sigue el comportamiento sin ser corregido. De acuerdo a estudios psicológicos, los bullies son productos de un auto-estima muy elevado. Cuando este tipo de personas se sienten insultadas de alguna manera su reacción es agresiva y es desobediente para ellos sentirse nuevamente superior. Y todo esto viene del hogar. A veces dejamos que estos detalles pasen desapercibidos porque no los vemos amenazantes. A veces relacionamos la edad y las actitudes como algo indefenso. “Ay pobrecito rasguñó a su maestra pero es que solo tiene cuatro años.” Y asi crece el niño pensando que siendo desobediente y agresivo hacia sus compañeros y autoridades es la manera de conseguir lo que quiere.

“La necedad está ligada al corazón del niño; la vara de la disciplina la alejará de él.” Proverbios 22:15 LBLA. No es necesario enseñarle a un niño que sea necio o que aprenda a mentir. Solo lo hace y podemos culpar el pecado que entró desde la fundación de Adán y Eva, pero eso no quiere decir que debemos dejar ese comportamiento sin ser corregido. Tenemos la autoridad como mamás de cambiar y dirigir los pasos de nuestros hijos cuando son pequeños. “Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma.” Proverbios 29:17 LBLA. Que satisfacción trae a nuestro corazón el poder llegar a la escuela de nuestros hijos sabiendo que la maestra nos va dar una buena nota de él. Es un alivio como dice la biblia.

Ahora, para contestar la segunda pregunta; lamentablemente hay niños que suelen ser un poco más débiles y fácil de verse como “presa fácil”. Y muchos son los factores; abandono, divorcios, padres muy estrictos, padres sobreprotectores. Y es importante estar al pendiente de sus actitudes, de sus cambios de ánimo porque esto puede ser una alerta de algo que esté pasando en la escuela o en algún otro lado. Mas importante es poder alzar su auto-estima. Poder recordarles que los amamos, que son importantes, que son hijos deseados. Necesitan escuchar esto, a veces pensamos que es obvio que nuestros hijos saben que los amamos, pero nunca está de más decirlo. Seamos mamás presentes en sus vidas, alertas a cualquier cambio. Mamás que brindan esa seguridad en ellos. Tampoco menospreciemos ayuda psicológica, terapia, todo ese tipo de ayuda. Un dicho africano dice, “se necesita todo un pueblo para criar un niño”, nuestros hijos pasan tanto tiempo con sus maestros, que bonito sería poder trabajar en equipo y poder usar cada herramienta que se nos brinda, por medio de maestros, asesores o psicólogos. No esperemos a que sea demasiado tarde.

“Los hijos son un regalo del Señor; son una recompensa de su parte.” Salmos 127:3 NTV

Acepta el dolor


1 Pedro 1:7

A finales de agosto me dio un virus tan fuerte que terminé postrada en una cama sin poder comer ni tomar agua porque aun esas cosas eran extremedamente dolorosas. Hay algunas cosas que pude ver con una perspectiva diferente cuando estaba ahí en la cama postrada tan inábil y tan débil que espero pueda traer ánimo a tu vida el día de hoy.

A veces estamos tan enamoradas de la idea de ver a Jesús como un rescatista, asi como la maquinita que saca monos de peluche, así nos imaginamos a Jesús en tiempos de dolor, que nos va a quitar y teletransportar a una situación mas agradable. Pero lo que no hemos entendido es que Jesús no anhela mas que nada que estar a nuestro lado cuando estamos sintiendo dolor. Lo que mas desea Él es poder estar con nosotros para poder animarnos, consolarnos, abrazarnos, porque si alguien entiende y ha sentido dolor, es Jesús. 

Es inevitable hacernos esta pregunta cuando pasamos un tiempo doloroso y es, “¿por qué?”

Sin dolor no sabemos que estamos enfermos. Es necesario sentir el dolor para saber que nuestro cuerpo no está funcionando al máximo, que está enfermo. Somos mamás, si no fuera porque una enfermedad nos tumba y detiene de hacer los quehaceres, o andar tras de nuestros pequeños todo el día, no nos detendríamos. Y esa es una manera en que nuestro cuerpo nos da la alerta de cuidarlo, porque sinó sintieramos este dolor, jamás tomaríamos el tiempo de ir a sanarlo. Y es igual con nuestro cuerpo interior, nuestro espíritu, te has estado sintiendo desanimada, frustrada, deprimida, y no entiendes el porqué. Pero no te has dado cuenta que asi como nuestro cuerpo físico da una alerta cuando está enfermo también nuestro espíritu nos está diciendo, “ey, estoy enfermo.” Y ahí es el momento perfecto para evaluar si estamos cuidando nuestro espíritu y con que lo estamos alimentando, porque así como necesitamos cuidar nuestro cuerpo físico, así también nuestro espíritu. 

También no te ha pasado que cuando te quiebras un hueso o por alguna razón no puedes usarlo el momento que lo puedes usar, ¿es como si fuera algo totalmente nuevo? Como si nunca te hubieras dado cuenta de que tenías un brazo, o una pierna, o que ya puedes saborear la comida. Como si creara una sensación tan grande, como si estallara algo dentro de tí. A veces es necesario pasar por dolor para poder darte cuenta o recordar que dentro de tí existía un don, o dentro de tí existía un sueño que ya ha sido olvidado. Hemos leído las biografías de personas exitosas que desde que pasaron en su vida un punto crítico de dolor, los impulsó a llegar al éxito donde están. Por ejemplo, Kylie Jenner. La super exitosa vendedora de cosmeticos. Cuando era una adolescente existía en ella una pasión por el maquillaje, pero no fue hasta que un chico que le gustaba mucho le dijera que tenía los labios muy pequeños y pensaba que no sabría besar que realmente estalló algo dentro de ella por los labiales. Esto causó una grande inseguridad en ella y dolor que se obsesionó por buscar labiales y delineadores del mismo color para poder pintar sus labios mas grandes sin que fuera obvio. Y ahora vende millones de labiales. Fue un punto crítico de dolor que la impulsó a un nivel mayor. A veces es necesario el dolor para impulsarnos a más.

Y por último, el dolor nos debilita. Y cuando somos débiles entonces Él es fuerte. Cuando somos tan inábiles, tan dependientes de alguien mas, es cuando Dios entonces puede llegar y llenarnos de Él. Entonces el dolor por mas que sea algo terrible, y algo que nunca va a ser placentero, podemos estar confiadas que en esos momentos de debilidad, entonces Él se va a glorificar. 

“En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

‭‭2 Corintios‬ ‭12:8-10‬ ‭NTV‬‬

“World’s okayest mom”


Saliendo de una tienda me encantó una calcamonia pegada en una camioneta que decía “world’s okayest mom.” La calcamonia mas sincera que he visto en mi vida. Si soy sincera quisiera decir que soy la mejor mamá del mundo, pero lamentablemente no lo soy. A veces no conozco la paciencia, o no demuestro el suficiente afecto hacia mis hijos y luego me siento culpable. A veces, como hoy, tu hijo de tres años se tragó un anillo de plástico, y tuviste que llevarlo a sacar una radiografía sabiendo que el doctor estaría juzgandote internamente seguramente por haber permitido que tu hijo de tan solo tres años de edad se haya tragado un anillo. Y no es la primera vez que accidentes que son totalmente prevenibles suceden en mi hogar. Y que tan difícil es sentirte una buena mamá cuando pasan estas cosas. En el camino al doctor venía cuestionando mis abilidades como madre, que quizá era la peor, que como podía ser posible que permitiera que esto pasara en mi casa, que tal vez no tenía la capacidad para ser una buena madre, porque quien en su grandiosa vida de madre ha dejado que su hijo se trague algo, o se caiga de la cama, o ese tipo de cosas, ¿verdad?

Y como me habló esto a mi vida como hija de Dios. Muchas de nosotras nos vemos así. Juzgamos tanto nuestros errores que dejamos que definan nuestra vida. Cometemos errores que son prevenibles y pensamos que porque los cometimos ya no somos dignas de disfrutar de una vida con Dios, con sus promesas, con sus bendiciones. Pensamos que por que nuestro caminar con Dios ha sido inconstante el resto de esta carrera será definida por esa inconstancia. Encerramos todo nuestro entorno de hijas de Dios en los errores que hemos cometido y muchas veces eso nos ha detenido ha seguir al siguiente paso o comprometernos más con Dios. Pero jamás vuelvas a culparte de esa manera.  Esta carrera es por el resto de nuestras vidas, el camino no será fácil siempre pero debemos seguir, siempre hacia la meta. Voy a cometer errores como mamá así como hija de Dios porque soy humana y no perfecta, pero no voy a permitir que esos errores me detengan de ser la mejor mamá que puedo ser para mis hijos. Voy a aprender de mis errores y voy a seguir adelante. Lo mejor de todo esto es que no estamos solas, está Dios con nosotros siempre animándonos y motivándonos a seguir.  Siempre el primero en decirnos que “si podemos y Yo creo en tí,” y mas importante no nos define por nuestros errores, Él los perdona y olvida cada uno de ellos. 

“Hasta que la muerte los separe…”


Fui educada que el matrimonio debía ser hasta que la muerte los separe. Sin pensar que en el futuro pasaría por el divorcio. Formaría parte de las estadísticas de los divorciados. Lo consideré un fracaso en mi vida. Me ví sola con una niña de casi 7 años.  Yo una mujer que amaba a Dios con una carrera sin terminar.  Todo este tiempo me había dedicado al hogar, al cuidado de mi hija y al servicio de Dios.  Estaba sola, de hoy en adelante caminaría sola con mi hija. 

No quise volver a casa de mis padres. Debía continuar sola con mi hija, Dios sería el único que me ayudaría en este transitar.  Clame por su ayuda económica y espiritual.  Él sería mi provision.  Dios puso en mi camino un bello trabajo que me enseñó mucho y me dio para solventar nuestros gastos. 

Empecé recuperando mi identidad, restaurar mis áreas dañadas por el divorcio. Había sido una niña amada y consentida por mis padres y siete hermanos. Yo era la menor. Ese amor me ayudaba como ser humano cada día de mi vida.  Buscaba a Dios y pedía su dirección,  el estar bien yo (Jeremías 33:3).  Ayudaba a mi hija. El ser sana de sentimientos y el no permitir que a mi corazón entrara algo dañino como amargura, derrota y el no valorarme como persona.  Y tomé decisiones en las que Dios formaba parte.  Perdonar al hombre que ante un altar prometió amor eterno y no cumplió.  Perdonarlo y no decir que todo lo malo era por culpa de él. 

A partir de ahí debía dar ejemplo a mi hija que la marcaría.  Quería que creciera viendo una mujer fuerte, no una mujer cobarde que se la pasara llorando en los rincones, eso no quería para mi hija.  Ante todo debía cuidar su corazón para que creciera sana, saludable.  Debía entender que el divorcio era su papá y yo, y ella era aparte.  Sabía que ella nos amaba a los dos. Podía herirla si le hablaba mal u hostigaba en contra de su papá.  Tenía que luchar por no permitirme hacer esto.  Yo amaba a mi pequeña y quería que fuera feliz.  Así que hablé con si papá y le dije que amaba mucho a mi hija pero que no podía cubrir su lugar, de padre. Que aunque yo me esforzara mucho, yo no lo podría cubrir.  Lo cual no se alejó de ella y siempre estuvo ahí apoyándola. 

Me convertí en la terapeuta, psicóloga, cuidadora de todos sus movimientos y sobre todo su abogada defendiendo sus derechos como hija legítima. Quería verla feliz y no quería que guardara resentimientos contra su padre.  Mi ejemplo sería fundamental para el crecimiento de mi hija.  ¡Debía demostrar que el Dios que conocía era real y poderoso!  Quería que fuera fuerte porque se enfrentaría a un mundo difícil cuando creciera.  Debía tener carácter y el principal ejemplo estaba en su casa al lado de su mamá con quien vivía.  Dios me había escogido a mí para educarla y dirigirla.  Que maravilloso fue reconocer esto.  Disfrute a mi hija en todas sus etapas, siempre juntas.  Ella era y es una bendición.   Herencia que su padre me había dado, la mejor.  Opte por llevar una buena relación con su papá, por el bien de mi hija.  Si Dios nos ha perdonado tanto, ¿porque nosotros no habríamos de perdonar?
Si estás sola con tus hijos no desmayes que Dios te ayudará y sacará adelante.  Como la fuente principal de provisión, y te dará el carácter para cuidar y protegerlos.  Pero no los dañes y acepta lo que estás viviendo y lucha y vence los obstáculos.  Se sabia y disfrutarás al final lo que sembraste.  

El divorcio es de dos no de tres, ni cuatro.  Saquemos a nuestros hijos de la jugada y dejemoslos crecer, en su tiempo y en su momento.  

Siempre le dije a mi hija que el matrimonio era hermoso y Dios lo había instituído para nuestro bien.