Sé suave…

“Sé suave. No dejes que el mundo te endurezca.
No dejes que el dolor te haga odiar.

No dejes que la amargura te robe tu dulzura.

Estate orgulloso de que aunque el resto del mundo no esté de acuerdo, tu aún creerás que el mundo es un bonito lugar.”

-Iain Thomas

No puede tener mas razón esta cita. Fácil es decepcionarnos ante una traición y escondernos detrás del miedo de no volver a ser tan vulnerables. Fácil es pensar lo peor de las personas para que cuando te fallen no te decepciones demasiado. Fácil es confiarle solo un poco de tí a las demás personas por miedo a que las dejes entrar solo para que terminen perjudicándote. Es mucho mas fácil esperar solo poco de esta vida para que al final de todo no terminemos lastimados esperando que algo más hubiera sucedido. Es tan fácil pensar que cuando alguien te hiere perdonarlos es perder. Pero dejame te cuento una historia verdadera…

Vino un hombre que cambió por siempre el destino de esta tierra. Por años se encargó de amar a las personas, perdonarlas, y darles la clave para poder vivir una vida plena. Una vida que no se puede encontrar en ningún otro lugar. Pero al final de la historia este hombre muere traicionado por una de las personas más cercanas a él. Había abierto su corazón por completo a una persona que terminó aprovechandose de eso para poder traicionarlo. Y este hombre muere. Muere de una manera demasiado injusta, una muerte que simplemente no se merecía. Y ese hombre es Jesús. 

Jesús día a día me perdona a mí. Me tiene paciencia, me recuerda lo mucho que me ama aunque a veces soy la que menos merece escuchar esas palabras. Me ha demostrado un amor incondicional, jamás busca nada a cambio. Por eso mismo yo no puedo ser igual. Yo no puedo amar a medias temiendo a ser lastimada, yo no puedo perder lo suave de mi ser por las asperezas de este mundo. Eso hace la diferencia. El seguir creyendo en algo que parece desaparecer más cada día. El seguir creyendo que un día esta vida terminará pero seguirá una eternidad al lado de Jesús. El que mi vida aquí es solo temporal y no voy a desperdiciar mi vida temiendo a ser decepcionada. Estoy abriendo camino para mis hijos y más que lo que les pueda enseñar con palabras, les estoy dando un ejemplo vivo de lo que puede ser el amor de Dios y no pienso decepcionarlos en eso. Así que decido vivir mi vida siempre reflejando el amor de Dios, que “es paciente y bondadoso.  No es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. Nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.”

‭‭1 Corintios‬ ‭13:4-7

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