Mi hija, ¿mi mejor amiga?


Esta entrada está enfocada hacia las mamás de hijas adolescentes. Ser madre de una hija es algo tan especial. Se forma una conexión inentendible que solo una mamá e hija pudieran comprender. Al fin tienes una mini tú con la que podrás compartir muchas cosas que no podrías compartir con un hijo varón. Sueñas con el día en el que tendrá sus propios hijos y como se entenderán tanto. Pero, ¿cuando estoy cruzando hacia la línea de la amistad y perdiendo mi autoridad como madre? 

Primero definamos lo que es la adolescencia. La adolescencia es el proceso de dejar la niñez para convertirse en un adulto. Es una edad crítica porque en cierta manera la ingenuidad infantil que tenían se está borrando y ahora empiezan a distinguir entre las cosas buenas y las malas, las cosas que les conviene y las cosas que no, como empezar a formar su caracter e identidad. Empiezan a descubrir cosas por si mismas así como comprobar las cosas que sus madres les hemos enseñado por toda su vida. Ahora entienden las razones de los límites que algun día les marcamos como las consecuencias que una mala decisión trae. Y como esta edad es muy crítica e importante, debemos siempre mantener nuestra autoridad como madres. Dios nos ha dado por responsabilidad a nuestras hijas, y un día tendremos que rendir cuentas de ello. La biblia nos afirma la importancia de la disciplina, y que la disciplina significa amor. Porque la disciplina solo busca lo mejor, el mejor camino, las mejores decisiones. Entonces nunca debemos olvidar esto o ponerlo en pausa, es MUY importante. Ahora, tú eres la madre de tu hija. Eres la persona que mas la conoce, que se desveló noche tras noche por ella, la que se preocupa día y noche cuando sabes que algo le está molestando y realmente eres la persona mas importante para tu hija. No seas insegura de eso y pienses que siendo su mejor amiga tendrás un lugar seguro en el corazón de tu hija, porque lo único que pasará es que perderás tu autoridad como mamá y tu hija empezará a perder los límites con los que un día vivió. Comenzarán malas decisiones como por ejemplo; “mi hija tiene prohibido juntarse con ciertas personas o tener un noviazgo pero prefiero que no me lo esconda entonces la dejo” o “mi hija tiene prohibido ir a fiestas donde habrá alcohol, pero si invita algunos amigos a la casa si pueden tomar poquito, porque prefiero que lo haga aquí que aya”. NO. Es una doble moral. Realmente el límite que se ha intentado imponer es basura. No sirve de nada. Debes mantener la firmeza. Entiendo que no es tan fácil, entiendo que quizá estás pensando que si le dices que no, te aplicará la ley del hielo. No te preocupes. No te desanimes. Recuerda que lo estás haciendo por su bien. 

Pero ahora, vámonos al otro extremo. No solo seas una mamá que convive con su hija solo para disciplinar. Que los momentos que intercambian palabras no sean solo los momentos en los que hay un regaño o un reproche. También nuestras hijas anhelan una relación con su mamá donde pueden platicar y reír, llorar y abrazar. Donde pueden salir juntas de compras e intercambiar sus gustos por la moda. Recuerda que hace no tantos años tu hija dependía totalmente de tí, y no podía hacer nada sin tí. Y se que es un poco complicado esto porque ahora que regañas a tu adolescente no se encontenta luego luego como lo hacía cuando tenía 5 años. Pero aún dentro de ella están los recuerdos de todo el tiempo que pasaban juntas y está un deseo por tener una relación con su mamá. Porque antes y después de todo mamá es la confidente número uno, la persona mas fiel del mundo, y la persona que mas nos ama en este planeta tierra. 

Así que mamás, ocupas un lugar muy importante en la vida de tu hija. El lugar que Dios te dio en su vida nadie lo podrá reemplazar. Entonces ahora te estarás preguntando, ¿soy la mejor amiga de mi hija o a lo mejor solo soy la autoritaria? No. Eres su mamá. Y no hay nada mas especial que eso. 

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