La mamá de Esaú y Jacob

La historia de Esaú y Jacob es una historia de la biblia muy conocida y relatada. Dos hijos que son mellizos que desde el vientre peleaban y Dios le dice a la madre(Rebeca) que serían dos naciones rivales, que una sería mas fuerte que la otra y…que el mayor serviría al menor.  Ahora, quiero que recuerdes esa profecía que Rebeca había recibido, mas adelante la veremos. Si seguimos con la historia, el padre(Isaac), está ya anciano y quiere dar su bendición a su hijo mayor(Esaú) antes de morir. Rebeca escucha todo esto y siente un cierto celo que la hace decidir engañar a su esposo haciendo que Jacob, quien era el menor, se hiciera pasar como Esaú para que pudiera recibir la bendición. Ahora, hay que ver que esto era muy común para los primogénitos, ser bendecidos por sus padres. Si leemos el capítulo 25 de Génesis podemos darnos cuenta que Isaac era mas apegado a su hijo mayor, Esaú, y Rebeca era mas apegada a su hijo menor, Jacob. 
Pudo haber sido una manera en que Rebeca quería que su hijo menor fuera bendecido y también quiza que no fuera menospreciado, porque nos podemos dar cuenta que los mellizos eran muy diferentes. Simplemente sus intereses y habilidades se daban en diferentes cosas y por eso Esaú se podía relacionar a su papá y Jacob con su mamá. Pero Rebeca decide engañar a su propio esposo para que uno de sus hijos (que oye, Esaú también es su hijo) recibiera la bendición que no era para él. Wow. No sé cuantas veces he escuchado o leído esta historia, pero cada vez me hace enojar. Ahora que tengo dos hijos puedo ver como la manera de expresar mi amor a ellos si puede ser diferente, es el mismo amor, pero se expresa diferente porque por ejemplo, Alessandra es mas apegada a mamá y Leo es más independiente. A veces tengo que ser yo la que abraza a Leo y le dice que lo amo y Alessandra al contrario, siempre quiere estar conmigo y es mas cariñosa. Pero pensar que un día haría lo que hizo Rebeca realmente me parte el corazón. 
Estoy segura que su intención no fue mala, quería lo mejor para su hijo. Y veo que muchas veces como mamá hacemos esto. Pensamos que hacemos lo mejor para nuestros hijos al dejarlos tener libertad de salir a donde quiera, o no ponerles límites o sobreprotegerlos. Y que triste. Porque como Jacob, él tuvo que huir. Tuvo que escapar y estar lejos de su familia. La familia de Rebeca se desintegro a causa de esto. 
¿Recuerdas la profecía que recibió Rebeca? Dios nos conoce perfectamente. Dios conoce nuestros planes, nuestro futuro. Dios sabía lo que iba pasar un día con Jacob. Que triste pensar que esta profecía le debió haber traído paz a Rebeca al pensar que su hijo menor no iba a recibir la bendición del padre. Que triste pensar que Rebeca no pudo creer que a pesar de que Esaú recibiera la bendición del papá en vez de Jacob, que aun así, Dios iba cumplir Su propósito en Jacob. Yo no quisiera ser así. Yo quisiera creer que Dios va hacer cosas mas grandes en la vida de mis hijos. No quisiera tratar de hacer las cosas por mis propias fuerzas. 

Las buenas noticias son que, a pesar de todo lo que pasó, el plan de Dios si se cumplió en la vida de Jacob. No fue cuando recibio la “bendición” del primogénito, fue en el tiempo de Dios. Y hasta este día Dios se dice el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Lo prometido se cumplió. Dios cumple sus promesas. Que esto nos despierte. Dios quiere hacer cosas grandes en nuestros hijos, pero no cometamos el error que comete Rebeca. Seamos sabias y guiadas por Dios para ser buenas mamás.

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