Soy mamá, pero también soy esposa


Me enorgullece decir que soy mamá. Creo que es porque siento que soy buena en eso. Me encanta estar actualizandome en todas las cosas nuevas que hay para niños pequeños y leer todo lo que pueda acerca de su desarrollo e inteligencia, sin mencionar que tengo dos pequeños. Asi que me siento confiada cuando se trata de hablar de cosas de mamá. Ahora, debo admitir que no siempre soy la mejor que puedo ser como esposa. Creo que es fácil dejar como segundo lugar mi rol de esposa porque es fácil pensar que como somos dos adultos que entendemos que tener hijos absorbe la mayoría del tiempo “mmm pues después platicamos y después nos actualizamos.” Pero he comprendido que tan grande error es. Nuestro matrimonio es el vínculo mas grande e importante de nuestra casa y no se puede descuidar. Mi esposo debe ser mi número 1. Claro que es justificable que las primeras semanas, si no es que los primeros meses de tener un bebé nuevo en casa la prioridad sea el bebé…y dormir. (Lo entiendo, no salí de mi casa los primeros tres meses del nacimiento de Leo, y tampoco salí de mis pijamas). Pero hay que recordar que antes de ser mamá, también fuimos esposas. Antes de ser una gran mamá también fuiste una gran esposa, y puedes seguir siendo.
 Ojalá y pudiera decirte que mi esposo y yo tenemos citas semanales para pasar tiempo a solas, pero simplemente en esta temporada de nuestra vida eso es casi imposible. Lo que si he aprendido es hacer esos pequeños momentos en los que podemos estar “solos”(osea que los niños están dormidos o están con los abuelos mientras estamos con el ministerio) de calidad. Ser intencional en demostrarle a tu esposo por esas cortas horas lo mucho que lo amas, y lo mucho que disfrutas estar con él. No siempre tienen que ser esas citas a cenar, pero una pequeña notita que dice “te amo” o su comida favorita cuando llega cansado del trabajo. Él también necesita a su esposa, aunque a veces sea tan fácil estar en modo mamá.