Elisa lloraba desesperada pidiendo su lápiz que su compañero Pancho le había quitado. “¡Maestra me quitó mi lápiz!” Es lo que escuchaba una y otra vez y mientras trataba de explicar el trabajo a otro alumno rápidamente para poder ayudar a Elisa.  Gerardo ya se había adelantado porque cuando subí la mirada y había notado que ya no se escuchaban los gritos, Elisa sostenía su lápiz felizmente. Obviamente esto causó que Pancho comenzara a llorar por el lápiz que no era suyo a lo cual Gerardo respondió de la manera mas bonita y desinteresada que haya visto. Fue hacia su lugar y le dio su lápiz. 

Quiza no sea la historia mas dulce que has escuchado, pero cuando dificilmente habías visto mejoría en Gerardo y ver que suceda algo así, es como el mayor logro de tu vida. 

Dios me ha bendecido con un trabajo que amo. Un trabajo que me permite pasar un poco de tiempo con niños pequeños.  He aprendido tantas cosas y he entendido la responsabilidad que cada padre tiene en casa porque todo se refleja en la escuela.

Te cuento esta pequeña historia porque la vida de este pequeño ha sido difícil y por eso muchas de las cosas que vivió lamentablemente ahora se ven reflejadas en la escuela, al aprender al igual que convivir con sus compañeros.  Es increíble ver como cada cosita negativa que un niño vive, se viene reflejado en la escuela y lo perjudica en todas sus actividades.  Mis hijos aun no van a la escuela, pero creeme que he pensado tanto en mi responsabilidad como madre y como guía de mis hijos. 

Mateo 21:15-16, habla de los niños en la iglesia que comienzan a gritar “alaben a Dios”, y como los líderes se enojaron y le reclamaron a Jesús que hicieran esto porque se podría decir que los niños no estaban 100% maduros o conscientes de lo que estaba pasando y lo que gritaban.  Jesús al contrario, responde que “[Dios], de la boca de los niños perfeccionaste la alabanza.” Los niños confían y creen ciegamente.  Y por eso Dios siempre nos dice que seamos como niños.  Aprenden como esponjas lo que les enseñamos.  Si un niño absorbe solo contiendas o rechazo en casa, no va poder reflejar amor o cariño.  Si enseñamos a nuestros pequeños del amor de Dios, y tenemos un hogar lleno de paz y armonía, esos niños reflejarán solo cosas buenas en donde quiera que estén.  Deutoronomio 6:7 nos dice que debemos instruír en todo momento, al levantarnos, al acostarnos, ¿porque?  Por que es así de importante.  Se vuelve un estilo de vida para ellos y se hace parte de ellos. 

Nunca menospreciemos la responsabilidad que tenemos como madres.  Dios nos ha dado la herencia mas hermosa que es tener hijos, y ahora nos toca ser madres que instruyen que aman y enseñan a sus hijos a estar llenos del amor de Dios y así brillan donde quiera que estén.

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