El hombre rico


Hoy mientras traducía un libro de español a inglés me resaltó un versículo. Mateo 10:21 que es la historia del hombre rico que le pregunta a Jesús que más debe hacer para heredar el reino de Dios. Todos sabemos el final de la historia, Jesús le dice que dé todas sus riquezas a los pobres y lo siga a lo cual el hombre pone una cara de desánimo y mejor se va.  Pero me resaltó un poco más esta vez porque por primera vez me ví a mí en los ojos de ese Jesús, y no porque no quiera dar mis riquezas (porque no es mucho que digamos) pero la manera en que Jesús lo ve al principio del versículo.  Dice: “Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él.” Como si supiera que el hombre no iba aceptar la respuesta de Jesús como respuesta.  Como si supiera lo que ya iba a contestar.  Me recordó tanto a cuando te aferras tanto a una decisión a la cual tu mamá te dice que no, pero tu insistes e insistes que tu mamá simplemente te contesta, “haz lo que quieras.”  Y en ese momento es cuando realmente empiezas a dudar si quieres seguir con tu decisión.  Y si una vez fuiste un adolescente quizá seguiste en marcha con esa decisión y después te arrepentiste porque ya sabemos que las mamás siempre tienen la razón.  
Y así me vi yo.  Vi como me aferro tanto a mi propia fuerza, o a mis resultados premeditados que cuando no salen así siento que Dios no está conmigo.  Pienso las cosas tan logicamente y no siempre tienen una solución lógica porque Dios es un Dios de milagros y un Dios poderoso.  Veo un problema imposible para mí yautomáticamente  asumo que no tiene una solución porque pues, es imposible.  Le pongo esos límites a Dios y me da pavor pensar que Jesús me va dar una solución tan sencilla pero yo voy a estar tan cegada y abrumada que me voy a ir triste pensando que eso no era lo que quería escuchar.  Como si Jesús me estuviera diciendo, “solo te estaba pidiendo que confiaras en Mí, pero eres tan necia y no te voy a obligar, así que ya solo te puedo decir que ‘haz lo que quieras.'”  Y me sigue amando, así como el amaba profundamente a ese hombre rico, pero me perdería de una vida llena de Dios, como el hombre se perdió de vivir junto a Jesús aquí en la tierra.  Me perdería de sus promesas, de sus milagros, de sus bendiciones, de todo lo que Él es, y eso sería lo peor que me pudiera pasar. 

Así que hoy me pongo a meditar en esto, porque no quiero perderme de vivir una vida con Jesús por mi simple necedad de ver las cosas a mi manera y encontrar mis propias soluciones que confiar plenamente en Él. 

Ser mamá…

¿Que es lo mejor de ser mamá? 

Así comenzó una entrevista dedicada al día de las madres. La mujer respondió que simplemente era lo mejor, que disfrutaba pasar todo su tiempo con su bebé y no había nada que lo superara. 

Recuerdo que antes de que fuera mamá siempre que escuchaba esta pregunta sabía que la mamá iba contestar que era el mejor trabajo del mundo y etc etc.  Se me hacía la respuesta mas cliché y me imaginaba a mi mamá cuando yo era adolescente y las veces que la hice enojar o las veces que me porté mal en público y la hice pasar vergüenza(ahora sé lo que se siente) y pensé, “¿enserio eso es el mejor trabajo del mundo?” 

Ahora que soy mamá lo puedo entender. Puedo entender que no solo has cargado un milagro de vida en tu vientre y que la pequeña personita que ahora cargas en tus brazos es exáctamente la mitad tuya y la persona que más amas y es el producto de su amor.  No solo te conviertes en mamá pero te conviertes en la mejor mujer.  De repente tus ojos se abren a un mundo nuevo y quieres ser la mejor que puedes ser.  Te conviertes en una mujer audaz que ya no es tímida, que habla en representación de su familia siempre luchando por lo mejor.  Te conviertes en la mejor cocinera, la mejor enfermera, la persona mas creativa, y de repente te empiezan a brotar todos estos talentos que ni sabías que tenías. Ya no son prioridad tus gustos, tu programa favorito se convierte en su caricatura favorita y te aprendes la canción de lema.  Ahora siempre que vas de compras sales con las manos llenas de cosas para tu bebé porque viste “¡el vestido mas bonito o los zapatos más padres!”.

Y te conviertes en la mejor esposa.  Es como si tu corazón palpitara con más amor y te vuelves más cariñosa, más comprensiva, más paciente.  Te enamoras aún más de tu esposo porque ahora puedes ver su lado de padre, su lado cariñoso y sensible. Ves como algunas facciones o muecas de tu esposo ahora las hacen tus hijos y te enamoras aún más de él. Tu matrimonio llega a otra etapa aún más unida y sólida.  Quieres tener el mejor matrimonio porque sabes que algún día tus hijos se casarán y quieres que ellos también puedan vivir todas estas experiencias que has vivido..

Ser mamá realmente es lo mejor.

Reflexión

“¡Se viene riendo solo mira!” me decía una señora con una sonrisa.  “Que niños tan lindos, que bonita familia Dios los bendiga.” Me dijo y salió de la tienda.  Me dejó pensando tanto esa señora ese día porque si claramente recuerdo estabamos en una tienda con cosas para la casa, bastante cara pero con las cosas mas hermosas.  Recuerdo tener un rostro serio y si alguien me viera pensaría que estaba pensando en algo muy serio o quizá hasta enojada, porque cuando me sonrió feliz de que Leo se venía riendo solo, sentí como mi cara movió todos sus músculos faciales para sonreír.  Me quedé pensando que quizá esa señora pensó por qué estaba tan seria si un niño totalmente desconocido la pudo hacer sonreír a ella y para mí pasaba por desapercibido. Me empecé a sentir mal porque no estaba disfrutando de esos pequeños momentos.  Estaba tan preocupada por otras cosas que olvide disfrutar mis propios hijos. ¿Y cuantas veces no nos sucede esto? ¿Cuantas veces nos estresamos tanto por cosas que realmente son insignificantes? Como la mamá que soy me empiezo a preocupar cuando no tengo todo bajo control. Como mamá que se queda en casa, olvido disfrutar que los tengo conmigo porque a veces pienso que debería de mejor trabajar para comprarnos mas cosas. Y como la mamá exagerada que soy me empiezo asustar y preocupar cuando sé que es una semana ajustada y los niños necesitan ropa para el verano, y necesitamos comprar cosas para la casa (porque que mujer no quiere tener una casa arreglada con unas suculentas en su mesa de centro), y se está acabando el mandado, porque como la mamá exagerada que soy, me imagino que nos vamos a morir de hambre y los bebés solo van a tener una camiseta que les quede.   Pero esa solo soy yo en mi exageración.  El problema es que a veces este tipo de preguntas, cargas, preocupaciones me abruman y hacen olvidarme de disfrutar a mis bebés, porque todos lo sabemos, los bebés crecen tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos ya los estás encaminando a su último día de la primaria. Y gracias a Dios que me da la oportunidad de disfrutarlos todo el día ahorita que están pequeños. Gracias a Dios que aunque quizá tengamos que sacrificar algunos lujos que nos dábamos, puedo absorber cada segundo de sus pequeñas pisadas y escuchar sus risas y ser testiga de sus primeras palabras. Ellos no van a recordar la ropa que usaban, no van a recordar lo que comieron aquel día, sino los momentos juntos los momentos que realmente valen la pena.  Debo aprender a ser mas agradecida y de valorar las cosas que realmente importan y las cosas que van a ser de importancia en sus vidas. 

Queremos los mejor para nuestros hijos, pero parece que pensamos que lo mejor  es lo material, lo que se acaba. Y también parece que muchas mamás siempre te dicen que disfrutes mucho a tu bebé porque crecen tan rápido. Espero que esta reflexión te ayude, a veces queremos tener todo bajo control que olvidamos vivir.  Hay que recordar que así como siempre queremos la mejor vida para nuestros hijos, Dios quiere lo mejor para nosotros que somos sus hijos.  No tenemos que tener cada detalle bajo control porque la vida no la controlamos nosotros.  Pero si podemos tratar de ser parte, lo mas que se pueda, de la vida de nuestros hijos y disfrutarlos porque si algo es seguro es que ellos van a crecer y el tiempo no se puede regresar.