Proveedor


Aún recuerdo ese sentimiento cuando iba a casarme, mi estómago alertándome que era mi último día disfrutando de mi tiempo, mi dinero, etc. Sabía que el día de mañana no podría gastar mas en coleccionar mis carritos hot wheels y tendría que usar mi dinero en maquillaje para mi esposa. Después ese sentimiento fue creciendo cuando mi esposa me dice que vamos hacer padres por primera vez , la emoción fue demasiada pero para ser sincero no podía dejar de pensar en como ibamos a vivir 3 personas con mi sueldo, comencé a visualizar cajas de pañales, juguetes y todas esas cosas que los bebes tienen. Ahora sí, tenía que olvidarme de mis pequeños lujos que tenía y de algunas comidas fuera de casa. 
Por varios meses he estado meditando en esta palabra “PROVEEDOR” como creyente siempre relaciono esta frase con las aves y las plantas de el campo gracias a este versículo (Mateo 6:26).

 Como hombres siempre habrá en nosotros este instinto de llevar alimento y dinero a nuestra casa, y conforme vas pasando diferentes temporadas esta presión va en aumento, cada vez que esta rara sensación pasaba por mi mente siempre pensaba monetariamente, cuanto tengo que ganar o de donde sacaré el dinero para vivir en el lugar adecuado para mi familia. Pero me he dado cuenta que el ser proveedor de mi familia no es simplemente llevar dinero o cumplir con una buena casa para todos, sino suplir las necesidades de mi esposa y ahora de mis hijos. Va mucho mas aya de salir a comer los domingos en familia después de la iglesia, es ayudar a mi esposa en el cuidado de mis hijos despues de el trabajo, preguntarle que tal estuvo su día o sorprenderla ese día cocinando o llevando comida para evitar un trabajo más en casa, Un buen proveedor es saber que mi responsabilidad como padre es conocer a mis hijos mas que cualquier otra persona. Solo así conoceremos las verdaderas necesidades que tiene nuestra familia y podremos darles lo que en verdad necesitan, muchas veces es mejor hacer un castillo de arena como familia que regalar algún juguete costoso. Te invito a que medites en esto y disfrutes de las cosas mas valiosas y tan descuidadas en esta generación “La Familia”. 

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La depresión posparto 

  
Este tema de la depresión posparto es casí  tabú entre muchas mujeres.  Te lo digo porque yo lo veía como algo que solo le pasaba a las mujeres que no tenían una relación activa con Dios o mujeres con muchos muchos problemas que nunca recurren a una ayuda divina.  Cuando estaba por aliviarme de Leo, recuerdo que el pastor del campus al que asistimos se acercó a nosotros para orar por la llegada del bebé y que todo saliera bien.  Recuerdo en específico que dijo, “y que no sufra de depresión posparto”.  La verdad mi reacción fue pensar porque estaba orando eso, como podía ser que yo pasara por eso.  Nunca había escuchado de alguien que conociera que le diera eso.  Y vemos en las noticias de vez en cuando casos de madres que se hacen daño o le hacen daño a sus bebes, y yo relacionaba eso con la depresión posparto. Pensé que tenía que ser así de extremo sino no era depresión posparto.
Y vaya que me tomó por sorpresa la manera que me sentía los primeros días y semanas después de que nació Leo.  Recuerdo sentir que mi vida nunca iba ser tan relajada como la de antes.  Que nunca iba sentirme plenamente descansada y nunca iba poder salir con mi esposo sin ser interrumpida por mi bebé.  Y sentía feo pensar estas cosas.  ¿Como puede ser posible que yo, la mamá, me sienta como fastidiada con mi bebé?  ¡Es mi bebé, y se supone que yo debo sentir este amor sobreabundante y esto que siento está mal!  Cuando llegaba mi esposo por las tardes saliendo del trabajo y el bebé tomaba su siesta, me sentaba en la sala con él para poder pasar algo de tiempo juntos, y recuerdo que esos primeros días estaba tan cansada que tenía que dormirme porque no aguantaba el sueño.  Y me daba coraje que no podía pasar esos pequeños momentos con mi esposo porque estaba tan cansada. Eran mil emociones que no tenían control dentro de mí.
Y no quiero enfocarme tanto en lo científico de la depresión posparto, pero quiero que entiendas que si estás pasando por algo parecido que no eres la única y no eres rara ni estás mal por estar sintiendote así.  Entiende que tu cuerpo se está ajustando a este nuevo ciclo de que ya no estas cargando un pequeño ser humano en tu cuerpo y aparte has de estar tan desvelada que no te importa si te has bañado o ni te acuerdas que tienes hambre. Y no estás sola. No te encierres pensando que lo que estás sintiendo está mal y mejor vas a dejar que se te pase solo.  Busca apoyo de otras personas de otras mujeres que quizá han pasado lo mismo.  Una amiga, cuando platicabamos de las experiencias de ser mamá, me contó que después de tener a su bebé había sufrido depresión posparto.  Su caso fue diferente al mío, ella estaba recien casada en otra ciudad, otro país, otra cultura, sin poder tener a su mamá cerca, y se la pasaba llorando. No me puedo imaginar lo que sintió.  Y gracias a Dios eso pasó, y ahora entiende que fue una depresión posparto así como yo lo entiendo también.  Pero en ese momento que estás sintiendo mil emociones y no sabes porque no dejas de llorar o porque no te sientes tú, no tienes idea que puede ser esa depresión.  Busca apoyo, oración, rodéate de amigas, las desveladas y la faceta difícil no duran para siempre créeme y te vas a sentir como tú, plena y feliz nuevamente.