Mamá audaz 

  
Es increíble como tener hijos cambia toda perspectiva en tí.  Especialmente como desata esa madre leona que protege a sus leoncitos.  Quisieras tener las fuerzas de cambiar el mundo entero y hacerlo mejor.  A mi me pasa que hasta cuando veo alguien manejando en exceso de velocidad, quisiera bajarlo de su auto y regañarlo y darles unas buenas lecciones de todos los peligros que hay al manejar así.  Y también me dan ganas de hablarle a su mamá para que le ponga una buena regañada. 
Este sentir nunca se había desarrollado en mí hasta que tuve a mi primer bebé, Leo.  Quería hacer todo lo posible para hacer su vida mejor y que estuviera libre del peligro.  Y vivímos en un mundo espiritual también, entonces no solo queremos proteger a nuestros hijos de este mundo, pero también hasta quisieramos encaminarlos con Dios y ser parte de cada crecimiento espiritual que viven. Pero llega un momento en que esas experiencias tienen un tope para nosotros y se convierte en una experiencia personal para nuestros hijos.  Por mas que quisieramos ser parte de TODO en sus vidas, llega el momento en que simplemente ya no se puede.  Pero en esos momentos nuestras oraciones sirven y nuestras oraciones son importantes. 
Muchas veces hemos escuchado testimonios de jóvenes que regresan a Cristo y cuentan de la audacia de sus madres al constantemente estar invitándolos a la iglesia o a una reunión de jóvenes, o mas aún, de las oraciones incansables que ellas hacían por ellos.  Y es que nuestra oración tiene poder, Santiago 5:16 dice que “la oración del justo es poderosa y eficaz.”  No olvidemos que Dios escucha nuestras oraciones y las contesta.  Y no olvidemos que tenemos una autoridad divina sobre nuestros hijos porque Dios te escogió como mamá de tus hijos para que tu puedas hacer estas oraciones por ellos.
Jason Upton es un líder y cantante que quizá has escuchado alguna de sus canciones.  Y en su grupo de jóvenes durante una reunión cuenta su testimonio.  Decía como fue adoptado y el día que decidió conocer a su mamá, lo primero que le mandaron fue una carta que ella había escrito al entregarlo en adopción.  Cuenta que era una carta de una madre quebrantada que había escrito unas oraciones para su hijo.  Jason Upton dice como cada una de las oraciones se había cumplido y más.  Ella había orado que su hijo iba ser un adorador, y ella sin saberlo después de tantos años, había estado escuchando las adoraciones y alabanzas de su hijo.  ¡Que increíble es esto!
Ana, madre de Samuel, oró con audacia suplicando por la bendición de un hijo.  Y fue un acto abnegado porque también prometió dar su hijo que tanto había anhelado, a Dios.  Y ahora sabemos del gran profeta en el que se convirtió Samuel.  Y todo empezó con esa oración que derramó Ana prometiendo entregar a su hijo a Dios. 
Y por último está la madre de Jacobo y Juan.  En Mateo 20:21, Jesús ya le había hablado a sus discípulos de los acontecimientos que llevarían a su muerte.  La madre de Juan y Jacobo al saber que Jesús iba a resucitar y luego reinar en el cielo le dice a Jesús con una audacia que solo una madre tiene, “ordena que en tu reino de estos dos hijos míos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.”  Y si te fijas no le pregunta a Jesús de una manera tímida, ella le dice muy confiada y segura que su propuesta está garantizada.  Y como dijo un pastor acerca de este verso, “solo una madre tendría el valor de pedirle algo así a Jesús,”  y tiene razón.  Nosotras madres queremos y creemos que nuestros hijos merecen lo mejor, hacemos todo lo posible por nuestros hijos.  Y por esto somos las mas indicadas a elevar oraciones para nuestros hijos.  Soñar en un gran propósito que se cumplirá en sus vidas, pedir que dones y talentos se desaten en ellos, y declarar las promesas que vienen en la palabra para la vida de nuestros hijos. 
Pídele a Dios que siempre guíe los pasos de tus hijos.  Que sus próximos maestros y maestras sean instrumentos para su aprender.  Ora que los compañeros y amigos que Dios ponga en su camino sean amistades buenas.  Ora que sean luz donde estén y sean líderes para su generación. 
Y termino con esta cita. “No creo que existen suficientes diablos en el infierno que puedan arrebatar a un niño de los brazos de una madre devota.” -Billy Sunday

Seamos esa madre devota que hace oraciones por sus hijos, la que es temida por el enemigo por su audacia.  La que reconoce la autoridad que tiene sobre sus hijos y la convierte en una responsabilidad de inculcar y enseñar a sus hijos siempre los caminos de Dios. 

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