En momentos de crisis, ¿que están aprendiendo mis hijos de mí?

¿No te ha pasado que a veces suceden cosas en tu vida que sientes que son tan duras e injustas, asi que quieres tirarte al piso y hacer un berrinche gritando ¡por que! o quieres tirarte a tu cama y llorar diciendo que injusta es la vida? A mi sí, y luego me doy cuenta que tengo dos criaturas viendo cada movimiento que hago y escuchando cada cosa que digo. 

Hace un año vivimos una temporada de las mas difíciles de mi vida. Leo estaba por cumplir un año y Alessandra por nacer. Fue un momento de tanta duda e inseguridad para nuestra familia, y gracias a Dios estamos saliendo de esa temporada, pero ninguna temporada es en vano. Dios usa cada momento en nuestras vidas para fortalecernos o para revelarse a nosotros de una manera mas íntima. O sino pregúntale a Pablo que dijo esto en Romanos 8:28. 
 
A veces no vamos a entender el propósito de porque suceden ciertas cosas en nuestra vida y yo me encuentro así en este momento, pero sí hay una pregunta que me quedó muy clara. En los momentos de incertidumbre, ¿que están viendo mis hijos en mi? ¿Estan viendo una mamá que es débil, y en vez de correr a Dios empieza a dudar si realmente las experiencias sobrenaturales vividas fueron Dios? ¿Realmente estoy reflejando lo que el poder de Dios puede hacer hasta en las situaciones mas difíciles?
Podemos decir que cada vez es mas difícil creer en alguien supremo que te ama y quiere bendecirte, cuando el mundo parece estarse haciendo pedazos y dividiendose por tanto odio. ¿Entonces como les demuestro a mis hijos que Dios nos mantiene en su mano y nos cuida en momentos de crisis y mas que nada, que es mas real que nunca?  
Asi, “instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Prov. 22:6 
Tan sencillo ¿no? Lo escuchas toda la vida que es de esos versículos que te memorizaste. Pero entonces busqué la definición de instruir y dice esto, “comunicar conocimiento, HABILIDADES, ideas o EXPERIENCIAS a una persona que no las tiene con la intención de que las aprenda.” 
No solo es contar las experiencias una y otra vez como cuando tratas de memorizarte un poema para que tus hijos lo aprendan, pero es enseñarles con nuestros actos también. Nunca podría enseñarles yo a mis hijos como creer en un Dios proveedor si nunca he necesitado provisión. Nunca voy a poder enseñarles a mis hijos lo que es la fe si no confió en “la certeza de lo que no se ve.” ¿Como espero que mis hijos crezcan firmes en los principios de Dios si ni mi hogar lleva la bandera de Dios? 
En estos tiempos donde existe tanta incredulidad, es tan necesario un sentir de Dios sobrenatural, genuino y tangible pero a veces ni nosotras creemos tener este tipo de experiencias con Dios. 
Hace varios años cuando me aleje de los caminos de Dios por un tiempo, recuerdo tan clara y vivamente los momentos difíciles al lado de mi mamá pero la firmeza que tenía ella en Dios para enfrentarlos. Para hacerte la historia corta mi mamá ha pasado por la muerte de sus dos padres, la enfermedad de vitiligo(fue sanada), un divorcio, una depresión por perder un sobrino y esos son los mas fuertes. Pero ver como nunca culpó a Dios en estos momentos sino al contrario, oraba con mas fervor y le agradecía por las cosas que no le faltaba, me hacía admirarla y de una manera conocer que Dios era realmente un ser bueno que ha pesar de todo había estado con ella en cada momento. Y no fue necesario que me lo dijera con sus palabras, pero verlo puesto en actos me dio el entendimiento que necesitaba. Me hizo entender con claridad que cuando no sabes que hacer, te arrodillas y oras. Y veer como no existía ninguna duda de Dios en ella, me hacia pensar que tenía que existir ese Dios a quien ella oraba.  Y me complazo en estas temporadas porque son enseñanzas y aprendizajes que podré enseñar e instruir en mis hijos porque ya lo viví! Y no habrá duda que son reales. Mis hijos sabrán lo real que es Dios en nuestra familia porque lo vivímos. Porque las palabras escritas en su palabra se hacen vida en nuestro hogar.  
La definición de instruir también decía “comunicar habilidades.” Nosotros tenemos herramientas poderosas listas para ser usadas en momentos asi. Tenemos el espíritu santo quien nos guía quien nos puede ayudar a discernir. Tenemos la biblia que es “útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia.” 2 Tim. 3:16. Y tenemos la autoridad que Dios nos ha dado como padres. Si usamos esto en nuestro diario vivir, será tan común y normal para nuestros hijos que cuando ellos se encuentran en una situación difícil, recurrirán a estas herramientas, ¿porque? porque ya son parte de nuestra enseñanza hacia ellos y ya han aprendido esta habilidad de nosotros.  
Asi que si llega alguna otra situación difícil, quiero estar segura que mis hijos están aprendiendo de mi y estan viendo en mi una mamá que corre a los brazos de Dios y confía plenamente en El. 

Un Dios de detalles

Meditando el día de ayer me encontré fascinada en Dios y en lo detallista que es. A veces solo lo veo como el Dios inmenso que hace lo imposible posible, y me olvido de que también es detallista y le importa cada detalle de mi vida.

Soy una mamá defensora de amamantar a tu bebé y cuando nace tu primer bebé ya has leído todos los libros del embarazo, estás enterada de lo último en las cosas de bebé y se te abre un mundo nuevo de aprendizaje.

Una de las cosas por la que me fasciné fue la leche materna.  Por si no sabías esta información, la leche materna es diferente.  Ninguna es igual.  Alguna tendrá mas hierro que otra o vice versa.  Esto es porque la leche materna está diseñada para cada bebé.  Dios es tan detallista que no solo hizo que nuestros cuerpos pudieran cargar el milagro de vida pero también hizo que nuestros cuerpos pudieran crear la leche perfecta para ellos. Es tan increíble esto porque si tu bebé tiene falta de un nutriente en específico, tu cuerpo comenzará a crear mas de ese nutriente para tu bebé.  Y no solo eso pero cuando tu te enfermas tu cuerpo comienza a crear anticuerpos desde antes que empieces a presentar síntomas, pero no son solo para tí, los carga tu leche materna también y crea como una vacuna para tu bebé.  Entonces no solo combate tu cuerpo para que te sanes pero ya protegió a tu bebé por medio de la leche materna.

Es impresionante para mi ver como Dios en su grandeza pensó detalladamente en todo esto cuando al mismo tiempo creó un universo tan inmenso que aun no conocemos en su totalidad.

En Mateo 6:26 leemos sobre como ni los pajaros se preocupan por comer.  Y no quiero que te enfoques en el versículo que habla de la provisión, quiero que veas y pienses en los pájaros.  Desapercibles por nosotros pero totalmente percibidos por Dios.  Se preocupa hasta por las aves.  Para que no les falte que comer.  Ese es un Dios de detalles.  Un Dios que disfruta cada detalle de tu día y cada detalle de tus sueños.

La importancia de la constancia en la disciplina

 Ser mamá implica muchísimas cosas, y creo que una de las mas importantes es la disciplina.  No te puedo decir a que edad exáctamente debe empezar la disciplina porque creo que cada niño es diferente y su entendimiento se desarolla diferente a otros niños de su misma edad.  Si creo que debe empezar temprano porque no puedo entender como un niño de 5 años puede aventar patadas a su mamá o hacerle un berrinche de esos que te dan ganas de tomar el control tú.

Pero no voy a enfocarme en que edad debe empezar la disciplina, sino la importancia de ser constantes al disciplinar.

Los niños pequeños constantemente tratan de probar sus límites.  Constantemente están viendo que pueden hacer o hasta donde pueden llegar sin que sean corregidos.  Son mas inteligentes de lo que a veces pensamos y si un día estamos cansadas y con tal de descansar dejamos que hagan algo que normalmente no les es permitido, ellos se darán cuenta de que cada vez que estamos cansadas podrán salirse con la suya.  También es muy común ver esto en niños de padres separados o divorciados.  Nos culpamos por la situación que están pasando nuestros hijos asi que pensamos que darles un poco mas de libertad y no ser tan firmes en nuestros límites los hará sentir mejor.  Pero es importante que ellos  también entiendan que lo que no les es permitido un día, tampoco les será permitido cuando estemos cansadas o cuando la familia está pasando por un momento fuerte.  Es importante establecer esta constancia porque les ayudará a ser niños obedientes.  Les ayudará a obedecer cuando se les pide ser obedientes y no van a renegar porque es algo que ya es parte de su entendimiento.

En el libro Raising your kids to love the Lord (altamente recomendado), Dave Stone narra una pequeña historia en la que su hijo se encuentra en medio de una calle y su padre se da cuenta que viene un auto a alta velocidad, entonces le grita que se salga de la calle y el hijo inmediatamente obedece.  Nos explica como al ser obedientes en tareas tan sencillas en momentos tan importantes como la historia de Dave Stone, nos puede hasta salvar la vida.  También sigue hablando de como Dios espera que nosotros seamos obedientes cuando el no lo pide.  No a la segunda, ni a la tercera, pero a la primera. Y esa es una razón por la que a mi tampoco me gusta contar cuando es hora de que mis hijos hagan caso.  Quiero que entiendan que se obedece cuando se les pide.  Claro que hay días en que mi hijo Leo obedece, pero el siguiente día es como si no hubiera entendido nada del día de ayer.  Y no quiere decir que no ha aprendido nada, simplemente es parte de su entender y su crecer y asi será por el resto de su vida.  Voy a ser la persona encargada, junto a su padre, de ser constante en su disciplinar para que cuando llegue el momento en que debe vivir su vida ya por si mismo(que dicen que sucede en un abrir y cerrar de ojos), estará listo y realmente podré decir que hice todo lo que pude.

Dorcas, mi heroína en esta etapa

  
Varias semanas atrás mientras les leía varios libros a mis bebés, me encontré leyendo “mi pequeña biblia ilustrada” que me había regalado mi tía hace ya varios años.  Cuenta las historias mas conocidas de la biblia y el capítulo que tocaba leer hablaba de Dorcas. Empecé a leer el capítulo y creo que yo fui la que aprendió algo esa noche.

Por si no recuerdas, Dorcas fue una mujer que cocía ropa para las personas, se dice que especialmente para las viudas.  Era tanta la admiración que la gente le tenía que cuando ella muere la gente va hacia donde está Pedro para que vaya hacia Dorcas y ore para que resucite.  Me impactó tanto recordar esta historia nuevamente porque fue una mujer que solo cocía ropa.  No tenía un púlpito, no hacía milagros ni profetizaba, pero fue tan grande el impacto que tuvo hacia la gente que realmente la conmovió cuando ella murió.  Fue un gran recordatorio de que todos tenemos talentos únicos y cada uno de esos talentos puede demostrar el amor de Dios de una manera fuerte.

En estos días que paso mayormente encerrada con mis bebés, es fácil pensar que no estoy siendo útil para el reino de Dios y que estoy totalmente inactiva.  Pero no se necesita tener una posición en la iglesia para poder seguir reflejando y dando del amor de Dios.  Aquí, desde mi casa lo puedo hacer.  Ahorita que mis bebés dependen plenamente de mi y requieren casi todo mi tiempo, puedo utilizar otras maneras de seguir viviendo una vida llena del amor de Dios.  Y si tu también a veces no te sientes útil, no menosprecies tu talento.  No sabes que impacto puede estar teniendo.

La mujer del flujo de sangre y Lamentaciones 3:23

Hace tiempo me encontre en una situación que hasta este día me hace meditar, llorar, de todo.  De esos momentos que imaginas que terminan con un milagro y todos llorando y abrazandose.

Hace unos años, una de mis mejores amigas se enfermó mientras cursaba la universidad.  Ella estaba estudiando fuera entonces te puedes imaginar el estrés de no saber que tienes, no saber a quien consultar, y no tener a tus papás para que te cuiden.  Pasó el tiempo y por fín hubo un diagnóstico.  Colitis ulcerativo.  No se cura, simplemente tiene temporadas en que la enfermedad está dormida.  Y con esta enfermedad mi amiga continuó sus ultimos años tomando como 6 pastillas cada mañana con su desayuno.

Pasó el tiempo, se graduó, y me dió la noticia que se iba a regresar a su casa y tomarse un tiempo.  En esos momentos lo único que podía pensar era que iba poder hablar con ella y orar por ella.

No pasó mucho tiempo en el que se hizo esa cita.  Iba en el camino pensando, este es el día, Dios hará un milagro, va a conocer a Cristo y su vida va cambiar radicalmente.  Pero cuando llegué y nos sentamos y empezamos a hablar sobre su enfermedad y como ella se había sentido esos años aya sola se le llenaban los ojos de lágrimas y a mi también.  Era como si pudiera sentir su dolor y sentir esa impotencia por verla sana y no tener que sufrir por esa enfermedad, asi que le pregunté esto, “¿pero no crees que Dios te puede sanar?  ¿No crees que Dios puede hacer un milagro en este momento aquí?” Y ese momento fue el que rompió mi corazón totalmente.  Yo estaba lista que me contestara, “¡si! Si lo creo, ¿como le hago? ¿Que puedo hacer?” pero al contrario, me contestó, “¿no crees que he pedido a Dios muchísimas veces que me sane? ¿No crees que llorando le he rogado que quite esta enfermedad?  Pero estoy bien.  Hay personas con cancer o con peores enfermedades que la mía.”

Y asi terminó esa conversación y ya estando sola yo con mis pensamientos me puse a pensar con todo el dolor del mundo que ella se había resignado a vivir con esta enfermedad.  Ella ya había aceptado como su destino vivir con esa enfermedad.  Ella ya había aceptado como su destino vivir con una enfermedad “incurable”.  Pero pensando en todo eso también recordé la historia de la mujer del flujo de sangre.  Una mujer que llevaba 12 años con la misma enfermedad.  La biblia dice que había visitado todos los doctores sin lograr ser curada.  ¿Te puedes imaginar 12 años viviendo asi?  Si alguien tenía el derecho de pensar que su destino era vivir con esa condición, sería ella.  Pero se rehusó aceptarlo.  Rehusó aceptar que viviría un año mas con esa enfermedad, y te voy a decir porque creo que ella persistió en ser sanada.

Lamentaciones 3:23 dice, “sus misericordias son nuevas cada mañana.”  La mujer entendió que cada día Dios nos da misericordias nuevas.  Cada día es una oportunidad que Dios obre en algo que has estado pidiendo, cada día es una oportunidad de que tu papá acepte a Jesús.  La mujer entendió que quizá esa noche antes de que tocara el manto de Jesús iba hacer la misma oración que había hecho por 12 años, pero que mañana sería un nuevo día con una nueva oportunidad de que sus misericordias nuevas la sanaran e hicieran el milagro que tanto había anhelado.  Y sucedió.

Quizá te encuentras cansada porque no ves un cambio en tu hijo que se alejó ya hace un tiempo, pero Dios te escucha.  Dios te brinda sus misericordias cada día y te va dar lo que necesites día a día.  Dios obra en un tiempo perfecto que es de El.  Pero también la gente que es sanada es la gente que no cesa en orar y confiar en Dios.  La gente que se rehusa a pensar que su destino es un destino sin cura.  Asi como la mujer del flujo de sangre que rehusó aceptar que su enfermedad era su destino, y entendió que solo porque ayer no fue sanada hoy tampoco lo iba a ser.  Al contrario, si ayer no fue sanada hoy iba a ser una oportunidad de ser sanada porque “sus misericordias son nuevas cada mañana.”