¿Me amas?

¿Me amas? Alessandra, mi pequeña me ha estado haciendo esta pregunta mucho últimamente y cada que la escucho me es casi absurdo contestar porque mi respuesta siempre será, ¡claro! Sin embargo, me recuerda tanto a mi relación con Dios. Hay ocasiones en las cuales me siento tan triste/decepcionada/menospreciada que solo quisiera un abrazo de Dios y sentir su amor inundarme. Se que si le preguntara a Dios si me ama me contestaría con un ¡claro! pero a veces es todo lo que necesito escuchar. Leer su palabra, pasar tiempo con Él, escuchar lo que me quiere decir realmente es lo que me sostiene cuando ya no puedo más porque su amor es tan cautivante que recuerda lo especial y única que soy. Y aunque haya millones de personas en el mundo sé que en ese momento que estoy rodeada de su amor, me siento la única del mundo porque así se siente mi hija cada vez que la abrazo y le recuerdo que la amo.

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En etapas de desarrollo es común escuchar este término de “dolores de crecimiento.” Cuando los niños son pequeños es común que suceda esto porque están creciendo rápido. Pero el hecho de que estén creciendo es bueno, a pesar de que traiga estas incomodidades. El que estén creciendo nos hace saber que todo está funcionando como debe ser.

Igual con nuestra vida, hay temporadas de estiramiento, de crecimiento, que pueden doler. Pero eso es bueno porque estamos yendo hacia otro nivel en nuestra vida. Nuestros músculos espirituales están un poco adoloridos por lo que hemos tenido que enfrentar, pero esto solo quiere decir que van a estar preparados para la siguiente ronda y no terminarán adoloridos como la primera vez.

Soy la corona de mi esposo

Por algo lo dice Proverbios. Que poder e influencia tan grande tenemos como esposas. Cuando Franklin Roosevelt se enfermó de polio, su esposa Eleanor Roosevelt empezó a involucrarse en los asuntos políticos de su esposo y se convirtió en la esposa mas influyente de cualquier presidente de los EEUU. A su esposo le faltaba salud, y ella se volvió su salud. Yo quiero ser reconocida por ser una esposa así, ser la corona de mi esposo. Cuando esté decepcionado por algo, quiero brindarle esperanza. Cuando sienta que ya no puede más quiero ser ayuda idónea. Cuando todo lo que escucha fuera son quejas y murmuraciones, quiero brindarle un hogar lleno de paz y harmonía. Que horrible ser “como cáncer a sus huesos”, que horrible ser una esposa que solo se queja, que horrible ser esa esposa que mete y mete veneno al corazón de su esposo. Si hay alguien cerca del corazón de un hombre, es su esposa. Y que poder tenemos de que ese corazón se llene de cáncer o se llene de amor, paz, harmonía, seguridad y confianza.

Pero cada vez Él me dijo: “Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad.” ¿¿Puedes imaginarte lo que Pablo sentía al pedir esto?? ¿¿Puedes recordar ese momento cuando le suplicabas a Dios que te quitara ese dolor o desapareciera tus problemas?? Sentir esa desesperación para que ese dolor desvaneciera. Y sentir ese abandono por parte de Dios porque no lo ves obrar. Tengo una amiga que estudia medicina y como lo haría cualquiera, le hago mil preguntas siempre que puedo. Una de las mas interesantes para mí es la manera en que la medicina a veces pide que una persona sea inducida al coma para poder recuperarse y poder sobrevivir. Se me hace tan incongruente pensar que inducir una persona a ese estado puede salvarle su vida, pero asi funciona. Me explicaba que es una manera en desacelerar tu cuerpo y no tenga que trabajar tan duro y así es mas probable que exista una recuperación. Al escuchar esto me acordé de 2 Cor. 12:8. A veces soy tan necia y tan terca que lo único que necesita Dios, es desacelerarme un poco y poder obrar en mí, poder llevarme hacia donde Él me quiere llevar, pero como duele. Que dolorosa puede llegar a ser esa coma. Es un dolor que jamás se olvida pero es un dolor que salva la vida. Cuestionas donde está Dios cuando en realidad está mas cerca que nunca salvándote la vida. Que increíble es Dios.

Mayo

Este es el último mes de mi embarazo y el mes en el que al fin te podremos conocer. Desde la primera cita con mi doctor me enseñaste tantas cosas. Esa primera cita nos dimos cuenta que eras un bebé “sunrise” o para entenderlo mejor, “twinless twin.” El doctor se emocionó tanto preguntándome si en la familia existían gemelos, pero solo tú habías logrado vivir y seguir creciendo. Pareciera que solo fue una vaga memoria porque cada vez que volvimos a ver un ultrasonido eras sólo tú. Y aunque la idea de dos parecía tan loca no podía dejar de pensar en el ‘que hubiera’. Pero más que nada en el que tú lograste vivir. En medio de una temporada que pareciera muerta (espiritualmente hablando) llegaste con todas las fuerzas y ganas de vivir. Dios hablándome que por más que a mis ojos físicos las cosas se vieran secas, Él había hablado vida y la seguía formando cada día en estos últimos meses a pesar de lo que ocurría afuera.

Decir que estos meses han sido fáciles sería una mentira. Hay dolor cuando una persona te decepciona, pero realmente te rompen el corazón cuando se trata de personas que representan lo contrario. Y tener que sobrellevar ese tipo de decepción es una cosa, pero tener que sobrellevarla porque llevas un ser vivo en tu vientre y eres completamente responsable de esa personita y todo lo que sientes siente, es otra totalmente diferente. Y los más frustrante podría decir que es el hecho que no tenemos un plan concreto y todo averiguado antes de que llegue nuestro bebé. Esta temporada sigue siendo un misterio y no sabemos que dirección va a tomar. Pero esta vez no nos toma desprevenidos. Han habido decepciones pasadas en las que hubiera querido ser mas fuerte, ser ayuda idónea para mi esposo, no quejarme tanto, y esta vez ha sido la oportunidad de sacar esas cualidades. Y aunque este tipo de cosas no se disfrutan vivir y no las deseo jamás, han sido la mejor escuela y han madurado tantas cosas dentro de mí en una magnitud que ninguna otra cosa lo hubiera logrado. Han formado un corazón sensible y empático y han creado un anhelo por demostrar el amor de Dios en cualquier circunstancia y a pesar de que no tenemos ni somos absolutamente nada. Dios ha sido bueno en TODAS las temporadas de mi vida, y nunca sé como es que salimos de cada temporada difícil pero sí que siempre salimos. Nos rodea de personas tan especiales con un amor por nuestra familia que pareciera de sangre. Y gracias al amor y amistad de esas personas nos recuerdan que no estamos solos, y que a pesar de que somos imperfectos y nos cuestionamos si somos culpables de muchas cosas, ellos nos siguen amando sin condición. Alivianan nuestras cargas porque nos ayudan a sostenerla. Y ese es el verdadero amor, aquel que da la vida por sus amigos.

Por ahora estamos viviendo cada día tratando de ser las mejores personas que podemos ser. Y aunque el futuro a veces nos da miedo, nos aferramos a creer en el Dios que ha estado con nosotros en cada momento y tratamos de no desperdiciar cada día que nos da. Y no puedo esperar a sostener a mi bebé en mis brazos y comenzar una nueva aventura como familia de 5. Estoy emocionada por todo lo nuevo que viviremos y las memorias que vamos a crear como familia.

La lengua

¿!Que poder puede tener algo que parece tan pequeño y tan inofensivo!? Pero es la realidad. La Biblia nos lo recuerda y nos advierte de tener cuidado de este miembro tan pequeño. Santiago 3:5 compara lo que sale de nuestra boca como una chispa que puede incendiar un gran bosque. Y si han visto o vivido un incendio en vida real, saben lo feroces que se convierten esos incendios y lo imparables que a veces son. Y siempre comienzan de una pequeña e indefensa chispa.

¿Por que la compara a una chispa?

Mi hijo Leo tiene 4 años y ya va a preescolar. Hay días que cuando regresa de la escuela solo está repitiendo cosas que no son de mi agrado y que estoy segura que escucho de alguno de sus compañeros. Se me hace tan increíble que con tanta facilidad recuerde y repita esas cosas que escuchó. Pareciera que solo va a la escuela a contagiarse de los malos hábitos de sus compañeritos en vez de que se le pegue lo bueno. Pero es el ejemplo perfecto de lo que dice este versículo, es mucho mas fácil contagiar y contagiarse de la crítica o burla que contagiarse de lo bueno. Asi como es mas fácil recordar la queja que se hacía de alguien que lo bueno que se dijo de esa misma persona.

Tan importante lo que decimos y me recuerda a la historia de la higuera que Jesús maldice en Mateo 21. La higuera tenía hojas verdes y si sabes un poco sobre las higueras, sabes que cuando salen sus hojas siempre sale higos junto con ellas. Así que Jesús ve esta higuera con sus hojas verdes y automáticamente va por el supuesto higo que debía estar ahí, pero no hay nada de fruto. Y lamentablemente muchas estamos así. Nos vemos lindas, guapas, maquilladas, perfumadas, parece que tenemos un gran círculo social cuando en realidad estamos secas por dentro y cuando abrimos nuestra boca y hablamos sale pura pudrición. Que feo ser asi como la higuera sin fruto. No sirve de nada, esta de oquis. Debemos tener cuidado de ser contagiadas de esto, pero mucho mas ser las que contagian y causan un incendio tan grande de lo que decimos.

Dios, no me dejes en mi comodidad

¿Quienes de nosotras no quisieramos vivir una vida en una eterna comodidad? Poder disfrutar de nuestro hogar, nuestra familia, nuestra economía sin tener que preocuparnos por problemas y cosas inesperadas de esas que no te dejan dormir. Pero la realidad de las cosas es que la vida no siempre pinta de ese color. Hay temporadas muy incómodas; ya sean de sufrimiento, dudas, abandono, problemas económicos, problemas de salud. Sin embargo estas temporadas son clave para aprender tantas cosas. Si no fuera por estas temporadas, no conociéramos al Dios que suple milagrosamente, o al Dios que sana un diagnóstico sin esperanza o hasta un Dios que simplemente quiere recordarte que te ama incondicionalmente. ¿Como vamos a conocer al Dios que hizo llover maná del cielo si nunca nos ha faltado maná?

Gracias a estas incomodidades me he enamorado de un Dios del que había leído y había escuchado, pero jamás había vivido. Escuchar testimonios poderosos de esos que te dejan la piel chinita te animan y te llenan de alegría, pero cuando tú eres la que está contando el testimonio, eso si no se puede poner ni en palabras. De repente eres la única persona en el mundo y eres cautivada por un Dios que es tan inmenso y poderoso, pero tan tierno y detallista que piensa en tí y te muestra un lado de Él que jamás habías conocido.

Si no fuera por estos momentos de los cuales honestamente casi siempre me quejo, no tendría ni la mitad de las enseñanzas que he aprendido. Gracias a la incomodidad, he buscado sin cesar los versículos y promesas a los que me aferro cuando no veo la solución. Gracias a la incomodidad, mis oídos se han afinado a escuchar las necesidades de los demás. Estas incomodidades han sido enseñanzas que ningun libro o persona jamás me darán. Y le doy gracias a Dios por estas temporadas por que si no fuera por ellas, viviría en una burbuja sorda a las necesidades de los demás y sin el conocimiento que necesito para llegar a las etapas siguientes de mi vida.